Las personas que sufren enfermedad
mental crónica propenden al aislamiento
y tienden a dejar de participar
en cualquier actividad que implique
relación o contacto social.
Ello genera
marginación, deterioro cognitivo y
desestabiliza en bastantes ocasiones las
relaciones con las familias, ya que éstas
se ven desbordadas sin contar con recursos
que les apoye en esta situación.
Nos
encontramos además, en muchos casos,
con personas mayores de edad, que cursan
una enfermedad mental crónica y no
han desarrollado capacidades personales
suficientes para una vida autónoma.
- ¿Qué harán cuando falten sus familiares?
- ¿Qué ocurrirá con los enfermos
que no cuenten con apoyo familiar?
- ¿Cómo luchar contra el deterioro de
sus capacidades cognitivas y habilidades
sociales?
La medicación no basta;
es preciso fomentar la autonomía de
los enfermos mentales crónicos y enseñarles
a vivir independientemente.
El enfermo mental crónico necesita,
en definitiva, un programa completo
que vele por la evolución correcta de
su enfermedad y facilite la atención y
cuidado de profesionales especializados
con un objetivo final de rehabilitación
social del paciente.
Los pisos supervisados aparecen como
eje básico de esta tarea: crean un espacio
personal y son lugar de desarrollo individual
donde los profesionales ofrecen
supervisión, respetando y potenciando
su independencia e intimidad.
Para alcanzar toda su virtualidad en
un programa integral de rehabilitación
social, los pisos supervisados deben superar el concepto de recurso
residencial que asegura la eficacia de
un tratamiento farmacológico y unos
cuidados médicos generales.
A este
fin, deben disponer de:
- Equipos profesionales de carácter multidisciplinar y
estable.
- Desarrollar programas de rehabilitación que, entre otros, provean a
los pacientes de habilidades sociales
y mejor conocimiento de la realidad
social.
- Proporcionar a cada paciente
un responsable de su asistencia que
asegure la realización de planes de
rehabilitación individualizados en
coordinación con otros servicios
asistenciales.
- Seguir la evolución
del paciente y canalizar la información
con estos otros recursos y con
los servicios médicos de referencia.
- Disponer de un modelo organizativo que garantice una coordinación
estrecha y eficiente de los equipos
internos y con los otros servicios y
recursos externos que derivan los
pacientes a la comunidad de pisos
supervisados.